jueves, 15 de septiembre de 2011

Cuentame lo que sientes

No tengo ni poderes ni tecnología para leer la mente, tampoco puedo adivinar lo que piensas. Y tú sabes que no soy capaz. Entonces porque cuando te pregunto que te pasa me respondes: "Deberías saberlo"

Hay cosas que no se, de hecho hay bastantes, pero si alguna vez te pregunto algo, es porque me interesa saberlo, y quizá desconozca lo que pregunto, o simplemente no este seguro, pero eso no quiere decir que no te preste atención.

Muchas veces se confunde el preguntar con el desinterés. Nada más lejos de la realidad. Si pregunto es porque quiero saber y eso indica que me importa. Pero eso no sirve de nada si solo piensas en que no atiendo a todas las señales obvias que deberían indicar que es lo que te pasa. Es culpa mía no entender todas esas señales, pero a lo mejor no son tan claras como te imaginas.

Muchas veces las pistas que dejas son confusas, incluso no tienen nada que ver con lo que te pasa. Pero ¿como discriminar lo que importa de lo que no? No se puede. Por mucho que te esfuerces, las cosas claras solo lo están cuando se dicen directamente. Las indirectas, los gestos y las señales no funcionan si quieres dar un mensaje claro y directo.

El lenguaje, ya sea escrito o hablado, se invento para poder entendernos y no entrar en errores al confundir lo que se dice. Sabiendo esto, porque no se usa para conseguir que sepa lo que me quieres decir. ¿Por qué debo conocer cosas que no me has dicho?

Pero claro, imagino que la respuesta siempre será: "Porqué deberías conocerme y saberlo" Lo entiendo, es lógico que tenga que saber cosas cuando te conozco. Y siendo así es normal que te enfades pensando que no te presto atención.

Ahora piensa, cuanto tiempo pasas discutiendo, enfadándote, estando sin hablarme por todo aquello que he hecho mal y de lo que no tengo ni idea. Ahora valora lo que tardarías en decirme lo que te molesta, y contarme porque te molesta y como evitarlo en el futuro. Seguro que es mucho menos tiempo del que pasas enfadada. Por tanto, si se tarda menos, se arregla antes y así nadie pasa un mal rato, ¿por qué prefieres enfadarte y estar molesta en vez de solucionarlo?

Hay que tener en cuenta, que muchas veces las personas no somos tan abiertas como pensamos, no somos claros con las motivaciones, y nos enfadamos con cosas que otra gente no entiende. Si te pasa eso, si los de tu alrededor no entienden porque a veces te enfadas por cosas sin sentido, porqué te alegras de cosas extrañas, sino te comprenden, no exijas que lo hagan cuando tu quieras.

La próxima vez que vayas a responder: "Ya deberías saberlo", piensa primero si debería saberlo, cuenta con que la otra persona puede no entender lo que te estaba pasando, y que siempre será más fácil decir las cosas claras y sin malentendidos, que esperar y guardar rencor a la otra persona por no entendernos.

Por tanto, mientras no sea capaz de leerte la mente, de adivinar tus pensamientos, haz me un favor...
cuentame lo que sientes.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Te pido perdón

Perdón, por todas las cosas que hice mal, por las veces que te hice daño sin querer, por no estar a la altura cuando me necesitaste, por no saber entenderte.

Parece tan sencillo pedir perdón por las cosas que hemos hecho mal, por las equivocaciones que hemos cometido, por admitir que no hemos acertado a la hora de afrontar las situaciones. Pero aunque parece sencillo, ¿por qué no lo hacemos más a menudo? ¿Tanto cuesta ser sincero y admitir que no se ha hecho bien algo? La respuesta es que si, que cuesta mucho, tanto como si abrieramos nuestro pecho y dejaramos que la otra persona nos pisotease el corazón.

Decir que hemos hecho algo mal suena como si admitieramos que somos malos en algo, que no sabemos hacer alguna cosa o se nos resiste algún tipo de interacción social. Pero no es así, pedir perdón es liberar nuestro ser más humilde y demostrar que no es solo la cabezonería ni el sentirse infalible lo que gobierna nuesta vida.

Quizá la solución sea pensar en la otra persona, a la que pedimos perdón. Hacer daño a otra persona, aunque sea sin querer, nunca esta bien, y si se aprende para no volver a cometer el mismo error, estupendo entonces. Ahora parate a pensar, y si resulta que lo has hecho, has aprendido, pero esa persona sigue dolida, ¿no sería al menos aliviante que te disculparás? Una disculpa y al menos la otra parte se daría cuenta que lo has hecho sin querer y que tu finalidad no era hacer daño.

Muchas veces se infravalora el valor de disculparse por algo, va por delante el egoismo de creer que es la otra persona muy sensible, o que enseguida se siente mal por cualquier cosa, y que uno mismo jamás se equivoca. ¿Y porque no dejar eso atrás y solamente pensar en resolver el conflicto? De que te sirve llevar la razón y perder una amistad. A veces es mejor tragarse el orgullo y no ser tan altivo, pero demostrar que se tiene corazón.

Puede que si todo el mundo empezará a disculparse, que reconocieran sus errores, las relaciones serían mejores. Pero claro, la gente se tendría que "rebajar" a ser sincera y humilde y es de sobra sabido que muchos (empezando por los que nos dirigen y deberían dar ejemplo) no serían capaces de admitir ni que han hecho algo mal.

Pero antes de dejaros, pensar bien esto, cuando os hagan daño, cuando espereis una disculpa por algo que os han hecho, reflexionar y daros cuenta de si vosotros os habeis disculpado en situaciones parecidas. Lo primero es no juzgar a los demás y empezar uno mismo a dar el paso para ser humilde, y no refugiarse en que los demás no lo han hecho, porque entonces unos por otros nunca nadie empezaría a disculparse. Adelantate, disculpate de todo corazón y demuestra que todo empieza por un primer paso.

Humildemente yo tambien debería pedir perdón muchas veces, olvidar el egoismo, la cabezonería y el querer llevar la razón. Y si algo se, es que yo no estoy libre de culpa y por eso...
te pido perdón.

lunes, 15 de agosto de 2011

Un cambio

Los cambios son algo inherente a la vida. Desde que somos pequeños estamos en una carrrera por realizar una serie de transiciones físicas para convertirnos en adultos. Estos cambios no son más que el prolegómeno para que nuestra mentalidad se modifique y acabe progresando.

Pero no quiero hablar de crecer y madurar, quiero hablar de los cambios. Esas cosas que dejan de ser lo que erán, a veces por decisión propia, y otras porque no queda más remedio. Puede que seán para bien, y muchas veces es para mal, pero no queda más opción que afrontarlo.

Cambiar es algo que siempre da miedo. Te acostumbras a una rutina, una forma de hacer las cosas, y al final algo trastoca todo tu mundo. Da lo mismo que te guste cambiar continuamente porque te aburres de la rutina, o que hasta el más minimo cambio resulte una molestía a la organización diaria de tu vida. El cambio siempre asusta, aunque sea para bien. Oyes esa voz en tu cabeza que te dice que todo es para mejor, que las adversidades se superan, pero algo en el fondo de tu ser te recuerda que lo que deseas puede no ser tan bueno cuando se haga realidad, que los cambios pueden ser para peor.

El cambio, ese gran enigma que se esconde tras unos sucesos que siempre consideramos controlados. ¿No es acaso parte de la vida ese cambio? Al principio hablaba de que al nacer y crecer ya pasamos por cambios, pero no es algo que se quede ahi. Maduramos, alcazamos la plenitud, envejecemos, no paramos de cambiar y de adaptarnos. El cambio forma parte de la vida.

Pero que sea algo natural al hecho de estar vivo, como el nacimiento, el crecimiento, la muerte, no implica que no siga asustando. Y que siga asustando es bueno, porque te hace sentirte conectado a la vida, porque en el fondo todos necesitamos esa sensación de angustía en el estomago.

Cambiar es avanzar, y siempre hay que avanzar en el camino del destino. Ya sea el camino que nos lleve a la felicidad, a una vida mejor, o simplemente al futuro.

El cambio me asusta, hace que se me encoja el estomago y que mi mente viaje rapidamente por todas las posibilidades de lo que puede salir mal. Siento un nudo que no me deja tragar, un peso que no me quito de encima y no puedo dormir tranquilamente. Pero es algo que me gusta, porque me hace sentir vivo.

Un cambio es algo inevitable, y por tanto aprendes a vivir con ello, y a disfrutar, pues acaso ¿un cambio no trae nuevas opciones a tu vida? ¿no es un cambio el medio para mejorar? ¿si buscamos la felicidad no nos enfrentamos a un cambio en nuestra rutina?

Con estas preguntas finaliza el primer articulo de este blog. Es algo nuevo que hago, es algo distinto, es...
un cambio.

lunes, 1 de agosto de 2011

Abierto por vacaciones

Este blog nace como un proyecto que llevaba mucho tiempo tratando de dar forma. Siempre he querido crear un blog, pero no he encontrado la temática que me gustase. De esta manera he pasado mucho tiempo buscando el tema con el que empezar esta idea, y no fue hasta hace poco cuando encontre lo que buscaba.

Este proyecto intenta acercarme un poco más a escribir seriamente. También supone un experimento interesante sobre lo que es publicar y marcarse un tiempo.

Este blog de publicación quincenal (debido a problemas de tiempo, prefiero tomarmelo con calma y cumplir los plazos) pretende reflejar un poco de los enigmas que el autor intenta averiguar. Digamos que es ahondar en los temas que resultan inherentes al ser humano.

El blog tratara de todas las cosas que se quedan en el tintero, de todas las cosas que se dejan de hablar, de todo aquello que nadie dice. Asi nace "Lo que nunca te dije".

Espero que las cosas aquí dichas se tomen como lo que son, los delirios del autor, que no intentan ir más allá de la esencia de la humanidad. Simplemente intenta llegar a las personas que lo lean y que ellas mismas saquen las conclusiones que crean oportunas, porque lo importante es hacer pensar al lector.

Y aprovechando que empiezo las vacaciones, que mejor que iniciar este proyecto individual. Con ilusión y esperando que salga tal y como esta en mi mente, empieza esta nueva andadura.

Como bien dice el titulo de este articulo inicial, el blog queda inagurado porque esta...
Abierto por vacaciones