sábado, 17 de agosto de 2013

FIN

Retomo el blog para acabar con una última reflexión.
 
Muchos pensareis que ha pasado mucho tiempo después de la última entrada y os preguntareis a que se debe esto.
 
La respuesta es bien sencilla, he querido esperar hasta llegar a los dos años que hace que empecé a publicar. Creo que es poético recuperar algo en su aniversario, y además así se asemeja a su nacimiento, mucho tiempo dando vueltas en la cabeza hasta que a mediados de agosto finalmente salió publicado.
 
Como bien habéis leído más arriba, esta será la última reflexión y quisiera tratar el tema que para mí me resulta más incomodo. La muerte.
 
Es la única cosa que me resulta difícil de plantear, puedo ayudar a otra gente o auto ayudarme en muchos temas con más o menos buen criterio, pero esto es lo único que no sé cómo abordar. Quizá sea un problema de mi niñez, nunca he asumido bien la muerte, ni la de familiares, ni la de mascotas.
 
No es que tema a la misma muerte, creo que es algo que siempre llega, y que desde un punto de vista poético, es el punto y final de una gran obra que es la vida de uno mismo. Más bien tengo problemas con el ahora que. Que haces después de una perdida así, te replanteas tu vida, sigues igual, piensas en vivir por los que faltan.
 
La pérdida es algo habitual en el mundo mortal, la gente viene y va, los animales, las plantas, todo tiene su ciclo, más corto o más largo. Pero realmente, alguna vez te preparas para afrontar esa perdida, piensas en lo que pasaría si esa persona faltase mañana. Obviamente, NO. No solo por ser pesimista, sino porque imposibilitaría una vida sencilla, llegando incluso a cerrarte a conocer a más gente y establecer lazos emocionales por miedo a perderlos.
 
Pero en realidad la vida está llena de perdidas, de cambios (como bien decía en una de las primeras entradas). Continuamente nos separamos de las cosas que queremos, sin plantearnos que no las volveremos a ver. Quien sabe que puede pasarnos, a nosotros, a nuestras posesiones, a nuestros amigos, a nuestras familias.
 
Y aquí entra el pesimismo, el miedo a la perdida. Pero no hay que tener miedo, si una historia se acaba es nuestro deber conservarla, recordarla. Si algo se va, debemos dejarlo marchar. Si una planta se marchita, lo justo es que nos esforcemos en evitar que otra lo haga. No es reemplazar, no es ocupar un hueco, es continuar y apreciar lo que se fue, sin marcar a lo que viene.
 
No es fácil afrontar la muerte, en ninguna de sus formas, pues en el fondo todos queremos permanecer más tiempo junto a los nuestros. Pero morir es algo inevitable y es un fin al que todos llegaremos. En la muerte todos somos iguales, y ya nada se puede hacer.
 
Por tanto una vida que se desvanece debe ser honrada y llorada, pero también tiene que servir para recordarnos que solo tenemos una historia que escribir y estoy seguro que los que se fueron desean que vivamos lo que ellos no pudieron.
 
No hay que tomarse esto como que si alguien se muere ya esta, a otra cosa. A cada uno nos cuesta aceptar las cosas, cada cual tiene su ritmo. Y muchas veces solo te das cuenta realmente de la perdida según pasa el tiempo. Ese momento en que piensas voy a ver a mi abuela como todos los jueves, y caes en que ya no la puedes ir a ver. El instante en que quieres contarle algo a tu primo y al ir a llamarle por teléfono recuerdas que ya nadie recibirá la llamada.
 
No hay que pasar de puntillas por el trauma de perder algo, esperando que así se haga más fácil, pero tampoco hay que cargar con la losa toda la vida, porque entonces estaremos fallando a esa persona que se fue. Si no vivimos la vida, no es justo para los muertos, pues ellos ya no tienen ese don y nosotros que si lo tenemos, lo desaprovechamos.
 
La muerte es ley de vida, desde el mismo momento en que nacemos, en que algo se crea, está condenado a la muerte y finalmente al olvido. La vida humana, los animales, la tierra, el sol, todo tiene su final. Creemos que podemos ser inmortales, y la verdad es que la única inmortalidad verdadera es los pedazos de ti que quedan en la gente con la que viviste.
 
Cuando alguien se va, siempre nos quedara su recuerdo y el deber de seguir escribiendo nuestra historia.
 
Y como todo acaba muriendo, este blog también termina ya su vida y solo quedara como un recuerdo de letras nadando en la inmensa red de internet. Ya cumplió su objetivo, pero necesitaba dar su último canto de sirena, su gran despedida. Para no echarle de menos que mejor que concienciarse de que su existencia ya se apago y que espero que algo dentro de vosotros cambiase gracias a este pequeño blog que existió y que siempre perdurara.
 
Así que esto, como todas las cosas, se termina. Y solamente me puedo despedir diciendo que es el...
 
FIN

miércoles, 20 de marzo de 2013

46

Hoy en día con las redes sociales y por motivos de acortar conversaciones, usamos mucho la palabra amigo, algo que hace que se devalué el significado de ser amigo de alguien. Y digo esto porque muchas veces usamos en la vida moderna un montón de palabras arrancadas de su entorno natural, haciendo que no valga lo mismo que hace tiempo.
 
Antes cuando decías que alguien era tu amigo te referías a una persona cercana a ti, con la que salías, compartías cosas, crecíais juntos y muchas más cosas. Actualmente al referirte a una persona como amigo puede significar que le tienes agregado a una red social, que es un conocido pero prefieres decir que es un amigo porque suena menos distante.
 
Pero pensemos un momento, de verdad un amigo es solo la persona que sale contigo de fiesta, consideras un verdadero amigo a la gente que se pasa las noches de fiesta en tu compañía. O llamas amigo a alguien que cuando estas pasándolo bien puede estar a tu lado, pero que cuando lo pasas mal seguro que esta junto a ti.
 
Es muy fácil ser amigo de alguien en los buenos momentos, todos somos geniales cuando nos lo estamos pasando bien y la palabra amigo en estos casos es muy rápida de usar. Pero una persona de verdad es tu amigo cuando prefiere estar a tu lado en los malos momentos que pasándoselo bien por ahí.
 
Es un buen amigo cuando antes de juzgarte se interesa por lo que te ha pasado y que te ha llevado a hacer ciertas cosas. Es un amigo cuando te critica más duramente que nadie, pero también cuando le resta importancia a las cosas que ve que te están hundiendo. Es un amigo cuando te abofetea para que veas la realidad, pero nunca deja que nadie te ponga la mano encima.
 
De verdad es un amigo cuando puedes pasar seis meses sin hablar con esa persona, y un día hablas y es como si ayer mismo hubierais estado juntos. Un amigo no te hace sentir incomodo cuando tu eres tú mismo, pero procura siempre que mejores tus modales, te trata de ayudar para que no parezcas estúpido, aunque eso haga que te enfades con él.
 
Realmente un amigo se conoce en las adversidades. Como he dicho antes ser amigo de la gente resulta muy sencillo cuando todo va bien y no hay problemas a la vista, cuando las cosas más complicadas que hacéis es decidir cuál es el siguiente bar al que ir donde pasarlo bien. Pero la verdadera prueba para un amigo es mantenerse firme en los malos momentos.
 
Un gran amigo estará siempre a tu lado, pase lo que pase y siempre que tú le trates igual, porque si no hay un respeto y un cariño mutuo no se puede conservar a un amigo, por mucha paciencia que este tenga. Y es que realmente es verdad lo que dicen que un amigo es un tesoro. Llena tu vida, es un apoyo, alguien con quien reír, llorar, compartir, un amigo es el primero de tus hermanos que no te viene impuesto.
 
Un amigo puede ser para toda la vida, pero solo si es de verdad. La gente que dice ser un buen amigo pero que a las primeras de cambio te deja colgado, no lo es. Los que presumen de que lo son, no confíes, un amigo se demuestra con el tiempo, no con las palabras.
 
A las personas que no paran de decir mi amigo esto, mi amigo lo otro, pararos a pensar, de verdad consideras un amigo a alguien al que no le confiarías tu vida. Yo se que alguien es mi amigo porque dejaría mi vida en sus manos, puede que no fuera capaz en muchas situaciones, o se viera superado, pero tengo por seguro que haría todo lo que estuviese en su mano y mucho más allá por salvarme.
 
Yo a mi amigo le pido sinceridad, y así le correspondo. A mi amigo le pido confianza y así se la doy. A mi amigo le pido su amistad y yo se la ofrezco. Si no encuentras todo eso en tu amigo, entonces quizás no deberías llamarle así. Porque un amigo tiene que reunir todo esto, sino solo es un colega de fiesta, un conocido y alguien de la pandilla, no tu amigo.
 
Una vez tengas claro quién es tu amigo de verdad, cuídalo, pero eso no significa que si hace algo mal se lo digas. Respétalo, pero párale los pies si va a cometer un grave error. Quiérele, pero grítale si piensas que va a ser lo mejor para él.
 
Pero quizá lo más importante en tu relación con tu amigo es no tener miedo a equivocarte. Quien es tu amigo te sabrá perdonar y entenderlo. Nadie es perfecto y un amigo lo sabe bien. Porque a un amigo se le quiere por sus defectos, no por sus virtudes. Todos tenemos virtudes, pero son los defectos los que nos hacen distintos.
 
Eso sí, nunca y digo nunca, hagas algo a un amigo que no quisieras que ese amigo te hiciera a ti. Compréndele, pues el merece que te pongas en su lugar para entender que le pasa.
 
Un amigo de verdad te regañara, se enfadara contigo por algo que hayas hecho mal, te mandara al barro para que veas lo que has hecho, pero finalmente te dará la mano y sonreirá para sacarte del apuro, pues al fin y al cabo jamás te dejara tirado, pues es tu amigo.
 
Y no quería terminar sin haceros notar una cosa que os resultara obvia, la repetición de la misma palabra una y otra vez. Si contáis todas las veces (incluyendo la próxima) que he dicho la palabra amigo, os saldrá un total de 46. Este es la cifra que tiene si asignamos a cada letra un valor numérico según su posición en el abecedario y las sumamos todas.
 
Esto es muy importante, pues será el único número que podréis ponerle, pues la amistad no tiene precio. De hecho si sumáis las dos cifras de 46 os dará un 10, lo que se merece toda buena amistad. Así que la próxima vez que alguien os pregunte por lo que vale alguien tan cercano a vosotros, yo lo tengo claro, siempre responderé...
46.

martes, 19 de febrero de 2013

Lo malo no puede empañar algo bueno

Hay veces en la vida que haces cosas de forma automática y un día te paras a pensar que si lo que estas haciendo es lo correcto. Tomas decisiones que crees apropiadas, y sigues haciendo cosas de forma corriente, sin estimar más el alcance de lo que haces.
 
Hacer lo correcto parece fácil, es solo no desviarse de la linea que traza el camino de lo bueno, lo legal, lo permitido. Algo sencillo, y que en cambio implica mucho más de lo que aparentemente es.
 
Como sabes que realmente estas haciendo algo bueno, en que momento una bombilla, una flecha o cualquier otro símbolo claro nos indica que esta bien la forma de actuar que tenemos. Nos tenemos que guiar por las reacciones de los demás, o eso tampoco indicara nada.
 
Las dudas surgen siempre con el tiempo, pues una buena actuación es fácil de comprobar, las reacciones suelen ser positivas cuando haces algo que esta bien y negativas cuando no.
 
Y aquí llegamos al tema que me preocupa, y es la facilidad que se tiene para acostumbrarse a ciertas cosas lo que impide que a la larga se identifiquen correctamente las buenas y las malas acciones.
 
La gente se acostumbra a comportamientos, atenciones, recordatorios, gestos, regalos. Todo esto crea una adicción, una poderosa sensación de que todo debe ser así. De esta forma lo que al principio resultaba algo bueno, finalmente resulta algo normal y no se aprecia debidamente lo que sucede.
 
Lo mismo sucede a la inversa, pues cuando te hacen algo malo, se olvidan de ti, te hacen cosas que duelen, todo eso resulta muy sencillo decir que esta mal. Pero que pasa cuando esto se convierte en costumbre, que ya no se aprecia como un castigo o algo malo, solo como rutina.
 
Al juntar esto, descubrimos que dos personas diferentes haciendo una cosa buena siempre, y la otra algo malo continuamente, el día que se invierten y el bueno hace algo malo, y el malo hace algo bueno, todo se magnifica.
 
Para aclararnos, el día que el bueno llegue tarde a una cita con su novia, después de un año de regalos, besos, cartas, poemas y puntualidad. Ese día la chica dirá que él ha perdido el romanticismo y que ya no la quiere como antes y que si le parece bien hacerla esperar así.
 
El malo, que siempre llega tarde a todas sus citas con su novia, lleva un año con ella, y no ha tenido ni un bonito gesto hacía ella, la cual ya se acostumbro. Pero un día le regala algo y llega puntual. Para su novia sera el mejor novio del mundo y sera muy romántico
 
En ambos casos, la costumbre y el historial marcan mucho más que la acción mencionada, pero en vez de ayudar a uno a salir del apuro y al otro a no librarse de la bronca habitual, el pasado vuelve para hundir al bueno y ensalzar al malo.
 
Si lo piensas detenidamente y desde fuera, no se ha ganado el bueno algo de crédito para compensar un error y el malo no desmuestra que puede hacer cosas buenas y que por tanto sus malos actos son todavía más egoístas.
 
Pero claro, desde fuera es como una película, que esta claro que la prota guapa y fascinante acabara con el chico tímido, pero casualmente guapo, que con unos arreglillos se las llevaría de calle.
 
Aunque la vida no es una película que podamos verla desde fuera y darnos cuenta del error que el resto del cine nos grita que no cometamos. Aun así nunca lo evitamos, castigamos más al bueno por un error, que al malo por el mismo.
 
Realmente así es difícil saber que es en verdad lo que hay que hacer para seguir las buenas acciones. Hacer cosas malas y ensalzarse con alguna buena que nos eleve como una gran persona. O matarse siempre a ser buena gente, y el día que te equivoques sentir todas las miradas clavadas en ti mientras sus ojos furiosos te sondean mentalmente y te preguntan porque eres tan malo.
 
Tenemos la sensación de que la costumbre es una poderosa aliada, unas alas que recordara el historial de bondad que arrastramos para sacarnos de apuros en el futuro, y una pesada losa que haga que el malo cargue con su responsabilidad durante largo tiempo para que escarmiente.
 
Pero nunca son las cosas así de bonitas, no en la vida. Los malos lavan su mala prensa con un buen gesto, y los bondadosos empañan su carrera con una sola mancha. Si se puede perdonar a una persona por hacer algo bueno y compensar así sus malos actos, porque alguien bueno no puede refugiarse en que es un error sin más el que cometió y que es solo una mancha.
 
A veces un hombre bueno se ve obligado a tomar malas decisiones porque son lo menos dañino que se puede escoger, o porque piensa equivocadamente que es lo mejor. Lo bueno no debe compensar lo malo sin más y...
lo malo no puede empañar algo bueno.

domingo, 3 de febrero de 2013

Justicia

En estos tiempos que nos toca vivir, cada vez se hace más patente que la justicia en si deja mucho que desear, no solo por los relevantes hechos de políticos corruptos, sino por los sistemas propios de las leyes que impiden realmente aplicar el significado de justicia.
 
Hoy es una de estas veces que cojo el diccionario para estar seguro de que no me equivoco en el uso de una palabra. Pues bien, según la Real Academia Española la palabra "justicia" tiene varias acepciones, pero yo quiero quedarme especialmente con dos, que creo que son las que mejor representan la idea que tenemos la mayoría cuando se habla de justicia.
 
Por un lado significa: "Aquello que debe hacerse según derecho o razón." Este es el más usado en la actualidad, representa que para nosotros la justicia se basa en las leyes, ya sean escritas como publicas.
 
La otra acepción es: "Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece." Traducido a un idioma más coloquial, y perdonenme esta libre interpretación, "que cada uno reciba la que merece".
 
A lo largo de la historia, quizá una de las palabras que más se han usado y que pese a ser la misma palabra (en diferentes idiomas, por supuesto) no significaba lo mismo para todos. Los antiguos creían en la justicia divina, el castigo y recompensa de los dioses, desde los egipcios, griegos, romanos, cristianos y todos los que pueblan las zonas más allá de lo tangible o medible.
 
Los antiguos creían que un poder superior promovía el justo castigo o la recompensa adecuada, ya fuera en esta vida o en la otra. El miedo a sufrir una condenación eterna después de nuestra vida para muchos era fuerza suficiente para mantenerse en el lado correcto de la "ley". Con el tiempo la falta de fe en esto, el poder "sobornar" para hacer cosas que otros no, el decir "mi dios me ha dicho que haga esto" o incluso el arrepentimiento en última instancia, permitía a ciertas personas eludir esta "justicia divina".
 
Los hombres entonces decidieron crear la "justicia de los hombres". Una serie de leyes y castigos para quien las infringieran que mantuvieran a las personas otra vez en el lado bueno bajo serio castigo de sus actos. Nuevamente el poder y el dinero marcaron una diferencia entre la justicia y la "justicia de los ricos y poderosos".
 
Y eso es algo que se ha mantenido hasta nuestra época. Hemos pasado de tardar semanas en recorrer España de parte a parte, y en menos de 3 horas estar en cualquier lado de la península. Dejamos de mirar a la luna y creer que estaba colgada en algun punto del cielo, a ver el universo tal y como era hace miles de años. Dejamos de creer que la gente se moría por voluntad divina y descubrimos la medicina y los males que nos asolan.
 
Pese a todo esto, aún nuestra "justicia" sigue igual que en la edad media, igual para todos, excepto muchas excepciones. Si robas para comer eres culpable y seras castigado de inmediato, si eres muy rico y robas, tardaremos en darte tu castigo, porque esto se mueve lento. Pero tranquilo, el castigo no va en proporción, si robas un pollo y hasta 200 euros en comida, te caerán 5 años de cárcel, que por buena conducta puede que salgas en 4. Si robas 200 millones de euros al pueblo español, te caerán 15 años, de los cuales no te preocupes que cumplirás como mucho 4 y el resto ya se perderá en el olvido.
 
Donde esta la justicia. La justicia es cumplir la ley, y gracias a los resquicios de la propia ley, conseguir eludir a esta. Eso es Ley, no Justicia. Si una persona mata a otra llevado por la furia, y luego se arrepiente, su castigo es estar en la cárcel y pasarse la vida cargando con la culpa. No puede volver atrás, ni devolver esa vida a la familia del muerto, pero tendrá que vivir con esa pesada carga. Eso es Justicia.
 
Pero si no se arrepiente, estará el mismo tiempo en la cárcel que el anterior caso, saldrá sin importale nada lo que hizo, y volverá a la libertad. Esto no es Justicia. Y lo mismo pasa con los que ejercen la ley. Si un juez tiene un caso lo juzgara como a todos. Robas 200 euros, tal condena. Aunque hay un inciso, si la prensa esta sobre el caso, y destapa que los 200 euros los robo para alimentar a su familia, el juez en cuestión mostrará su cara más amable y permitirá que el ladrón escape impune por no considerarlo un robo.
 
Entonces la ley es Justicia cuando el publico conoce los detalles, sino todos por igual. No lo veo claro. Igual que tampoco veo claro que un juez vaya a juzgar a un cargo político, el cual el día de mañana será el que decida pasarle a un puesto superior.
 
Para terminar, imaginaros esto, yo grabo ilegalmente como un asesino confiesa como mato a 10 niños. Pero como es ilegal, no se puede usar en un juicio y tampoco puede ser aportado como prueba. Debido a que no hay ninguna otra prueba que inculpe a esa persona, se le declara inocente. Esa es la Ley, un hueco muy grande que a los pobres nos presiona y nos trata a todos por igual, teniendo poco en cuenta nuestros casos particulares, y un lugar donde los que tienen dinero consiguen encontrar vacíos legales, atenuantes, y cualquier cosa que les libre de la aplicación de todo el castigo.
 
No es justo que por tener un abogado mejor los culpables dejen de serlo, ni que lo que todo el mundo sabe que esta pasando no tenga un culpable porque no hay pruebas legales que lo avalen. Yo no pido que la ley actúe, no creo que en un mundo tan politizado, donde las leyes las cambian aquellos que las quebrantan, donde los asesinos andan sueltos porque la ley así lo permite, esta sea una fuente fiable. Yo solo pido uno cosa...
Justicia.

martes, 15 de enero de 2013

El nuevo año

Ya llevamos quince días en este nuevo año. Esta vez he decidido dejar un tiempo desde que empieza hasta poder reflexionar sobre el, o más propiamente dicho, sobre el anterior.
 
Resulta un poco complicado hacer ya un análisis de este 2013, pero bueno, siempre se puede hacer que dos semanas dan para mucho tema.
 
Yo este año he decidido cambiar, intentar mejorar ciertos aspectos de mi vida, o cambiar aquellas cosas que me provocaban tristeza o malestar o simplemente no me hacían feliz.
 
La verdad es que la vida va girando y tratas de mantener los cambios que te prometiste desde primeros de año. Las costumbres es difícil quitárselas, incluso las perjudiciales, de hecho muchas veces estas cuestan más.
 
Ya he hablado anteriormente de los cambios, y todo lo que conlleva. Pero esta vez hay que ir un paso más allá, pues cuando acabas estancado tienes que encontrar algo que te saque de ese sopor y evitar así hundirte sin remedio en un sitio donde ya nada carece de interés.
 
A primeros de año siempre hacemos promesas de las cosas que queremos mejorar en nuestra vida porque creemos que nos traerán mas salud, dinero o felicidad. Pero muchas veces son solo cosas superficiales, o las mismas promesas de siempre.
 
Parece que llegados a estas alturas del año, casi nadie mantiene lo que prometió hacer, de hecho puede que muchos ya ni recuerden que prometieron exactamente. Y esto es porque ya se hace como una costumbre, no para reciclarse y sentirse mejor, sino para pensar que ya tengo mis buenas intenciones de este año, venga, ya esta.
 
Y ese es el problema, cuando se hacen las cosas con la mente pensando en que ya lo dije, ya vale, o con la mentalidad de intentarlo ya cuenta para algo. Y no, no hay que hacer las cosas por intentarlo o por decir que bien, que tengo nuevos propósitos. Hay que cumplirlo, hay que llevarlo a cabo.
 
Intentar las cosas acaba muchas veces en fracaso, porque el intento es el primer paso hacía no conseguirlo. Y es que el esfuerzo invertido en los intentos nada tiene que ver con el que se lleva a cabo para conseguir algo.
 
Debemos ser realistas, y darnos cuenta de que a veces tenemos una epifanía en algún momento de la vida que nos impulsa a algo, a cambiar, a mejorar, a replantearnos las cosas de nuevo y buscar ser felices. Pero que mejor momento de iluminación cuando acabamos el año y hacemos repaso de las cosas que sucedieron como en la canción de Mecano. Echamos la vista atrás y vemos lo que nos gusto y lo que cambiaríamos.
 
Ese es un buen momento para afrontar el nuevo año con actitud renovada, con la vista al frente y los objetivos claros en la mente, para ser más felices.
 
Pero al final solo es una cosa más del ritual de todos los años, responder a la frase de "¿promesas para el nuevo año?" con una retahíla de respuestas repetitivas y de promesas que duran menos que el aire que las contiene.
 
Yo este año me he propuesto varias cosas, y quiero hacerlas, llevarlas a cabo, acabar 2013, mirar atrás y poder decir, lo hice, lo logre, ahora a por el año que viene.
 
Así que pensarlo, profundizar en los restos del 2012 y mirar lo que podríais mejorar, lo que os hubiera gustado hacer, cambiar, y que esta promesa tardía dure más que las campanadas que anuncian...
el nuevo año.

lunes, 17 de diciembre de 2012

En paz conmigo mismo

Se acerca el fin del mundo (o eso dicen los antiguos mayas, aunque hay gente que opina que esta fecha no es correcta), y la humanidad en su totalidad, o al menos en su mayor parte, sera arrasada y extinguida.

Ciertamente casi nadie cree que esto sea real, debido a que cualquier señal del apocalipsis sería anunciada previamente. Ya fuera por ver meteoritos gigantes que se acercan a nuestro planeta, reacciones en la tierra que generen fuerzas destructivas o incluso finales bíblicos que llevan un protocolo.

Pero esa no es la cuestión que quiero aquí tratar. Como todos los años, siempre al finalizar este, hacemos balance de lo bueno y de lo malo que ha ocurrido y repasamos mentalmente esos momentos que se quedarán grabados en nuestra memoria. Las cadenas de televisión y otros medios también nos aportan hechos más colectivos para que sepamos que nos dejo el año saliente.

Pero yo voy más allá, quiero ir un paso más y pensar que el mundo se acaba este próximo viernes 21. No, no deseo que el mundo se termine, pero supone un punto interesante para lo que quiero proponeros.

Normalmente nunca coincide que pensemos en todo lo que ha pasado en nuestra vida a la vez, ni hagamos reflexión sobre ello, ni que pensemos en que será nuestro último día de vida. Esto puede pasar por múltiples motivos que no vienen a cuento, solo deciros que estos no se darán en muchas personas a la vez.

Y aquí es donde entra el fin del mundo, el apocalipsis, el final, el hasta aquí hemos llegado. Este hecho mundial puede ponernos a todos en conjunto a pensar en nuestro propio final, en que pasaría si hoy fuera el último día de nuestra vida.

Pensad en ello, que es lo que haríamos si supiéramos que ya se acaba todo, que ya no hay nada más mañana. A quien pediríamos perdón para irnos en paz, a quien perdonaríamos para que se fuera en paz. Que asuntos resolveríamos de forma urgente y que nimiedades dejaríamos pasar.

Mirar dentro de vosotros, imaginar que fuera así, volverías a hablar con ese hermano al que no perdonaste, llamarías al amigo con el que te peleaste, dirías a tu mujer te quiero, darías un beso a ese persona que tanto te gusta. En general, harías todas esas cosas que te da miedo intentar por temor al fracaso y entenderías como tonterías enfados que son eso, un absurdo.

Ahora piensa, en todo eso que harías, y todo lo que dirías, en las falsedades que dejarías de lado, en las fachadas y medias verdades que tanto te pesan y molestan, y tirarías todo lo que no sirve y es una carga, lejos, porque solo estorba, porque no te aporta nada a tu vida, o incluso te causa dolor. Piensalo, y cuando lo tengas claro, sigue leyendo, yo te espero...

Bien, ya tienes claro todo lo que quieres hacer, decir, compartir, disfrutar. Sigue leyendo pues...

Dime ahora, si cuando estas cerca de tu propia extinción ves que ciertas cosas son tonterías que te separan de tus seres queridos, que muchas acciones solo te traen pesar y ninguna felicidad, que tus falsedades solo te pesan, por que si no lo deseas para tu vida  sigues haciéndolas.

Me imagino que muchas contestaciones son que hay que trabajar para sobrevivir, muchas cosas son una locura, ilegales, o mil motivos más. Pero el odiar al prójimo, el vivir la aventura que una vez soñaste, el volver a compartir las sonrisas con ese ser querido del que te alejaste, todo eso no es algo irrealizable, son pequeñas cosas que puedes solucionar.

Si te peleaste y dejaste a alguien de lado por ello, y al final de tu vida le quisieras cerca, aprovecha que aún puedes disfrutar para estar con esa persona. Si soñaste con viajar en globo, y no quieres morir sin haberlo probado, planea para poder disfrutarlo. Si has amado y temes no ser correspondido, arriesgate y pega el salto, porque si en tus ultimas horas puedes soportar el rechazo, porque no soportarlo cuando te queda aún mucho tiempo para sobreponerte a ello.

No esperes a hacer nada al último momento, porque tendrás tantas cosas que hacer, que siempre algo se quedará en el olvido. Y al final de la vida no son los fracasos los que nos pesarán en el corazón, sino las cosas que no intentamos hacer, porque nunca sabremos si lo hubiéramos conseguido o no.

Por tanto, si el fin del mundo llega mañana, yo quiero saber que trate de hacer todo lo que puede por estar tranquilo en mis últimos momentos, quiero saber que he vivido siendo lo que he querido ser, quiero saber que estoy...
en paz conmigo mismo.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Sentirnos a gusto en la red

Ultimamente veo mucho por internet que la gente no para de quejarse, expresar todo lo que quiere sin ningún tipo de corte o medida y luego criticar a los demás por ejercer su derecho a la libertad acusándoles de las mismas acciones punibles que ellos mismos hacen.
 
Realmente hay veces que piensas que internet es un medio de comunicación, y muchas otras que la gente se lo toma como: "yo digo lo que me da la gana y listo, que el anonimato ya me conservara la cabeza sobre los hombros".
 
Cierto es que se pueden dejar de ver los comentarios, ideas, o a veces los desechos que vomita la gente con la ayuda de un teclado. Que sea publico no quiere decir que se muestre tal falta de empatía con el resto del mundo, ni que se pierda el decoro y el buen hacer.
 
Donde están esas palabras bien escritas, esas frases cuidadas que se escriben sin falta o el empeño en hacerse entender correctamente. Todo eso se esta perdiendo, y con ello los modales que cuando estabas en persona debías usar para que otra gente no te hiciera tragar tus palabras.
 
Ahora miras a un montón de sitios y ves informaciones sin contrastar dadas por verdaderas, juicios de valor a diestro y siniestro solo porque somos capaces de acceder a internet y tenemos el derecho a usarlo, porque esa es la verdadera libertad.
 
Todo eso es correcto, pero también es correcto respetar a la gente que no conoces, actuar con un poco de sentido común y no quejarnos de que no nos dejan expresar lo que queremos o que nos juzgan de manera equivocada cuando a, girarnos de nuevo a la pantalla somos nosotros los agresores.
 
Cada día parece más una lucha por ver quien teclea y sube cosas más rápido sin buscarle sentido a lo que se dice. Se quiere llegar a ser conocido en internet, y da lo mismo que la fama llegue por cualquier motivo, ya se por llegar alto, o solo por dar la nota.
 
Estamos perdiendo el uso de la opinión propia y el respeto a los demás, aplicando la ley de que esto es libertad. Pero si éticamente no diríamos algo a otra persona a la cara, porque creemos que decirlo por aquí esta mejor, solo por el hecho de que no nos puedan partir la cara.
 
Pues siento decir que eso es hipocresía, no defiendas valores o ideas que nunca harías frente a los demás en persona, sin la protección que ofrece la confidencialidad de un mundo lleno de cables, donde la otra persona es solo una imagen en la pantalla, y no alguien de carne y hueso.
 
Dejémonos de ser tan egocentristas y creer que porque podamos escribirlo, aunque sea en una lengua que yo apenas conozco como la materna, no nos da derecho a soltarlo sin más. Dentro de unos años miraremos y veremos que muchas cosas se han perdido por no tenerlas en cuenta.
 
Tu libertad acaba donde empieza la mía, pero también se aplica a este mundo digital. Si algo no te gusta no lo leas. Y si algo no me gusta porque es ofensivo que hago, tampoco lo leo, es solo una opinión dañina que no se tiene que tener en cuenta porque es de una persona desconocida.
 
Entonces llegaríamos a la actualidad, publicando sin cesar y sin criterio, y si algo que me digas no me gusta lo ignoro. Hagamos bien, acostumbremonos a ignorar lo que no nos guste, dejemos de aprender lecciones de la vida porque es más fácil dar al ratón e irnos a otra página que afrontar lo que nos molesta.
 
La sociedad requiere de interacciones y respeto, y cuando esto se olvida, nos encontramos con que lo que nos pretendía unir globalmente, solo incrementa nuestras diferencias. Quizá puedes hablar con cualquier parte del mundo en un instante, pero igual de rápido puedes quitar la dignidad a otra persona. No menosprecies a nadie, porque no es una foto en tu ordenador, es una persona.
 
A veces el poder para hacer lo que nos de la gana, conlleva el poder dañar a los demás. Se responsable y respeta a los demás como quieres que a ti te respeten. Y si crees que nunca has dicho nada malo, mira tus redes sociales, y fíjate si nunca has menospreciado a alguna persona, a algún grupo, si no has plantado estereotipos por rencor o por parecer gracioso.
 
La solución no consiste en abandonar lo que hacemos, sino en darnos cuenta del hecho de que lo escrito por nosotros, sigue siendo nuestra palabra. Si hay cosas que no diríais en persona, porque si hacerlo por internet.
 
Sed responsables, pues vuestros actos en la red también lo son en la realidad.
 
Puede que no cambie mucho, que algunos lo vean exagerado, o incluso que muchos no piensen que les afecte a ellos, pero al menos espero que alguien descubra que las buenas maneras también son posibles en esta red de redes, que al fin y al cabo a todos nos conecta.
 
Porque comunicarse bien es cosas de todos, y la educación no es solo algo que nos pueda quitar el gobierno, ya que las enseñanzas de la vida no se aprenden solo en la escuela. Por eso piensa las cosas antes de escribir, porque todos tenemos derecho a...
sentirnos a gusto en la red.

lunes, 15 de octubre de 2012

A veces estamos solos

La soledad, esa pesada carga de la que todos huimos, tratando de poner tanta distancia como se pueda para alejarse de algo tan repudiado casi como el olvido. Y es que estar solo muchas veces es sinónimo de tristeza.
 
Y en cambio otras veces la soledad es la única cura para encontrarse a uno mismo de verdad. Ya que alejado de la demás gente es cuando uno ciertamente puede darse cuenta de que le mueve, de aislarse un poco de todo lo que nos influye.
 
La soledad ayuda a conocerse a uno mismo y refuerza la personalidad. Esto bien entendido es una ayuda para uno mismo.
 
Tenemos que saber que la soledad obligada puede transformarse en la elegida si nos esforzamos por sacarle partido a esos momentos en los que no queda más remedio que estar solos, pues seguramente más adelante deseemos tener esa intimidad cuando nos veamos agobiados por mucha gente o compromisos.
 
Como siempre digo, aprovecha lo que tienes en el momento y no desees lo que más adelante no quieres, ni desestimes lo que en un futuro anheles.
 
La soledad hay que entenderla como un espacio para ser uno mismo, para buscarse, para divertirse sinceramente con las cosas que nos gustan y sobretodo, para no ocultarnos tras una mascara que agrade a los demás.
 
Tenemos que aprovechar y desmaquillarnos, quitarnos las etiquetas de hermano, padre, novio, marido, amigo y demás que siempre llevábamos a todas partes. Esas etiquetas nos pesan, nos obligan a comportarnos tal y como esperan, o como somos delante de esa gente. En cambio cuando estas solo puedes ser tú, quitarte el disfraz y mirarte al espejo y verte a ti, no una persona definida por una relación con otra, sino solamente tú.
 
Hemos de aprender a encontrarnos, saber quienes somos, ver más allá de lo que la vida ha hecho con nosotros y conectar con el yo interior que siempre nos ha guiado, que nos ha aguantado y cuya brújula de la felicidad todavía sigue marcando al norte, haya donde todavía viven los sueños.
 
Así que yo os digo, aprovechar la soledad, disfrutar de vuestro espacio, de vuestro momento de autentica verdad, pararos un momento a miraros al espejo y pensar en quien sois. Y después de eso, salir, buscar a gente, buscar divertiros, o buscar pasar el tiempo vosotros solos, pero siempre sabiendo quienes sois de verdad.
 
Así que la próxima vez que estéis solos, leer mi blog y así no sentiréis que es tan mala la soledad, porque...
a veces estamos solos.

lunes, 1 de octubre de 2012

Vuelve a la carga

Hay veces que miras atrás y ves todo el tiempo que has estado haciendo algo y no te ha servido de nada, pues apenas has avanzado desde que empezaste. Va poco a poco, y no da la sensación de que algo avance.

Mirando el camino que andamos, nos situamos muchas veces en la lejanía cuando nos ponemos a recordar cosas pasadas. Pero cuando nos atascamos, parece que se vuelve una recta interminable que por mucho que andemos no llegamos a ningún sitio.
 
Llegados a este punto, te das cuenta del desperdicio de tiempo que ha resultado invertir en algo que no avanza. Pero muchas veces esto se convierte en frustración, al no ser capaz de sacar nada en claro del asunto.
 
Para estos casos lo mejor es dejarlo un tiempo, que se enfrié, que se pase el tiempo y vuelvas a sentir el fuego de retomarlo. Las cosas cuando se enfrían dan más perspectiva, ves mejor el trabajo hecho, lo que has conseguido, hasta donde has llegado de verdad.
 
La frialdad en la mente da una claridad mayor que cegarse y emperrarse en algo concreto.
 
La virtud de dejar algo y relajarse y distanciarse de ello es muy importante para poder avanzar en cualquier dirección. Estar encima de algo mucho tiempo hace que se pierda la perspectiva, incluso las ganas de continuar.
 
Cuando algo realmente te gusta y quieres finalizarlo, llegar a algo, no importa que lo aparques, pues pasado el tiempo tendrás la necesidad de continuarlo, de reanudar el esfuerzo y llegar a un buen final.
 
Tenemos que dejar a veces apagarse el fuego, para limpiar las cenizas que nos molestan y volver a prender de nuevo la hoguera, más fuerte, con menos errores y aprendiendo de lo hecho mal cuando se hizo la anterior vez.
 
Muchas veces se consiguen mejores cosas dando un par de pasos para atrás y reparando algunos errores cometidos. Es como cimentar bien una casa, es preferible tirar algo mal hecho y repetirlo, que mantenerlo y que finalmente la casa se venga abajo por una mala construcción.
 
Hacer algo mal es acumulativo, pues lo que esta mal hecho siempre pesara mas adelante. Por tanto es mejor rehacer lo que esta mal hecho para poder continuar sin trabas ni errores. Así que deja que las cosas se enfríen y después...
vuelve a la carga.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Preguntar e intentar comprender

Cuando hacemos cosas, siempre pensamos que no molestaran y que resultaran al menos tolerables para el resto del mundo. Pero no nos damos cuenta de que nuestras motivaciones o ideas pueden no ser conocidas y asi mal interpretar las cosas que hacemos.

Aunque la gente dira que podría hablarse, como ya hemos dicho otras veces, tambien hay que tener en cuenta que deberíamos recibir un voto de confianza por parte del resto y preguntar sobre porque se hacen ciertas cosas antes de sacar conclusiones precipitadas.

Llegado cierto punto, hemos de confiar en las intenciones o ideas de las demás personas y preguntar porque hacen ciertas cosas antes de arremeter con nuestra ira o falta de entendimiento sin molestarnos en saber que hay detrás de eso.

Pero no hay que confundir el respetar a una persona y darle un voto de confianza con creer a pies juntillas que siempre hace lo correcto. Todos nos equivocamos y podemos cometer errores o emprender acciones incorrectas sin darnos cuenta.

Por tanto, yo preguntaría siempre antes de quejarme o criticar lo que han hecho otras personas. Siempre es mejor preguntar y asegurarse, que enfadarse y despotricar para darse cuenta posteriormente que se ha hecho sin motivo.

Muchas veces damos por sentado cosas que no son así, solo porque desconocemos lo que pasa en realidad. Sin saber lo que sucede en un determinado momento o las cosas que pasan fuera de nuestro control, no podemos juzgar y desde luego dar lecciones sobre ello.

Siempre hay que permanecer receptivo a las cosas que nos tienen que explicar o contar las personas a las que pedimos explicaciones y no debemos cerrarnos en banda hasta no haber acabado su explicación y hasta no haber preguntado por las cosas que no entendemos.

Así que la próxima vez que algo os moleste... 
preguntar e intentar comprender.

jueves, 16 de agosto de 2012

Hace ya un año

El 1 de agosto del pasado 2011 arranque con la primera entrada "Abierto por vacaciones". En ella intentaba contar como iba a ser este experimento.

La entrada que dio el impulso y supuso la primera entrada de la temática del blog fue "Un cambio". 

El tiempo ha ido pasando y las entradas se han ido acumulando. Quizá unas más acertadas que otras, más cercanas, o simplemente algo indiferente.

La idea ha sido siempre querer comunicar ideas, experiencias, opiniones que pudieran ayudar a otras personas.

Serán los lectores los que deban juzgar lo oportuno o acertado de lo escrito durante este tiempo. 

Personalmente he encontrado la experiencia reconfortante, el explorar y pensar en que escribir ha sido un reto entretenido y a veces algo complicado. Pero ha sido estupendo ver que al menos ha habido gente que ha visitado este blog.

Hoy os dejo tranquilamente, sin nada en que reflexionar. Solo deciros que si os ha gustado hasta ahora, espero continuar captando vuestra atención. Porque todo esto continua. 

Y pensar que empezó...
hace ya un año.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Túmbate y relájate

Llegaron las vacaciones y con ellas muchos viajes, líos, tiempo con la familia, quitarse del estres del trabajo y pasarse al de llevar a los niños. Estas fechas que parecen hechas para relajarse, pueden resultar frustrantes si no se toman adecuadamente.

El cambio de dejar de trabajar, aunque en principio parece una estupenda ayuda para disfrutar, arrastrar los problemas del trabajo puede hacer que empecemos con mal pie este descanso. Tenemos que olvidarnos de las cosas que nos han pasado mientras trabajábamos, debemos dejarlos de lado, ya que no vamos a currar, no sirve de nada seguir con la mente puesta en el trabajo.

Aparte de eso, también hay otros factores que añaden peligros a nuestra idea de descanso. El más general tiene que ver con las personas con las que nos vamos de vacaciones. En este momento pueden surgir tensiones con la gente que vivimos, o de la que cuidamos y que viene con nosotros. 

El problema surge cuando se llevan las costumbres de vacaciones, algunas son molestas y otras surgen de tener que trabajar en ciertos horarios, mal acostumbrándose o impidiendo conocer ciertas tendencias o costumbres de otros habitantes de la casa.

Esto provoca que resulten molestas actividades cotidianas para nuestra gente, o que creamos que tienen que realizar las mismas actividades que hacen en casa cuando estamos trabajando. Hay que comprender que las vacaciones son para todos los que van, no solo para la persona trabajadora. Y la otra parte también ha de comprender que no se puede exigir sin entender que es mucho mejor llegar a un acuerdo que discutir solo porque se tiene razón.

Y esta es una cosa muy importante, pasa en las vacaciones que como queremos relajarnos parece que todo lo que hacen los demás nos molesta. Pero hay que ver que no todo el mundo esta porque no nos relajemos, quizá nuestras espectativas son demasiado irreales. Hay que vivir en este mundo real y darse cuenta que el resto del mundo sigue moviendose, que no se van a parar porque nosotros estemos de vacaciones.

Así que cuando disfrutéis de vuestras merecidas vacaciones, ante todo tranquilidad, relajarse y antes de discutir o de pensar que el mundo esta en tu contra, piensa que todo el tiempo que malgastes discutiendo, enfadándote, quedándote sin hacer lo que te gusta solo porque te enfadaste, todo ese tiempo se esta perdiendo. Por eso yo te aconsejo...
túmbate y relájate.

lunes, 16 de julio de 2012

Dialoga

No siempre se esta de acuerdo en las mismas cosas con otras personas. Muchas otras pasan a ser antagónicas las opiniones. Esto puede crear tensiones, porque ambas partes pueden creerse en poder de la razón y podría devenir en una situación de tensión por no ceder ninguna de los dos ni un ápice.

Lo primero que hay que tener en cuenta en estos momentos es que nadie debe creer desde un principio que tiene absolutamente la razón. Esta no se gana porque si, o porque se grite más fuerte, o cualquier otro absurdo motivo que lleva a discutir.

Para conseguir la razón hay que escuchar a la otra persona, saber lo que dice, ver donde puede estar su error o el nuestro y rectificar convenientemente. Puede pasar que ninguno tenga la idea apropiada, muchas veces las ideas extremistas no son correctas, escuchar a la otra persona te de una visión más general y descubriras que tu idea necesita ciertos retoques, que este nuevo punto de vista te ha dado.

Así que es bueno siempre valorar lo que dicen los demás, porque solo así mejoraremos. También evita tensiones innecesarias. Tenemos que ver más allá de una simple cuestión de tener o no razón. Equivocarnos es bueno, porque solo así se aprende. Pero lo mejor de todo esto es aprender a dejar a un lado ser el ganador y querer demostrar que siempre tienes la razón.

Recordar esto la próxima vez que estés discutiendo y pienses que tienes la razón y la otra persona esta totalmente equivocada. Parate y reflexiona, porque podría ser que aprendieras algo nuevo, pero ante todo porque seguro que evitaras discutir por algo de lo que luego te arrepentirás. Así que no discutas...
dialoga.

lunes, 2 de julio de 2012

La felicidad es efímera

Durante este mes de Junio, coincidiendo con la famosa Eurocopa, he percibido através de las redes sociales la capacidad que tiene la gente para ver todo lo malo en las cosas que dan felicidad a otros. En este tiempo he comprobado como mucha gente no hacía más que aludir a la falsedad, hipocresía y demás cosas al referirse a este tema.

Todo el mundo tiene derecho a opinar, eso esta claro, pero sin faltar al respeto. Si algo no te gusta no lo ves y listo, no que te dedicas a vilipendiarlo y criticar a todos los que si lo hacen, creyéndote por ello mejor. En este caso, el fútbol no trae mejoras económicas, ni sacarnos de la crisis, ni más historias relacionadas con el día a día de un país.

En cambio nos brinda la oportunidad de llegar a algo, de ilusionarse, de soñar con que 11 personas pueden tener en vilo a 20 millones, gracias a un deporte que ha unido ciudades de todos los puntos de España para animar a su selección. Donde puedes decir orgulloso que eres español sin que te llamen de todo, puedes colgar una bandera de España en tu balcón sin que te llamen facha. El mundo cambia, al menos en nuestro país, y parece que todos disfrutan de lo mismo.

Pero que voy a contar de eso, de celebrar un titulo con un desconocido, de celebrar los goles a la vez que 20 millones de personas. De olvidarte durante una noche de tus problemas, de los problemas del país, y dejar libertad para disfrutar como un niño, cuando creías que España no ganaría nada, en ningún deporte. 

Ahora esta de moda ser español, español, español. Pero ya no se puede gritar tan alto, porque siempre hay alguien que te devuelve a la cruda realidad. Si, si, mucho yo soy español y tonto, que eso es un circo, que nos engañan, que España se va a la mierda.

Y digo yo, te crees que no lo se. Se muy bien como estamos, que andamos bastante mal, que nos van a rescatar. Pero acaso por eso mismo no me puedes dejar disfrutar de una de las pocas alegrías que tengo, de ser feliz aunque sean durante los 90 minutos de un partido. De tener el corazón en un puño porque llegue el final del partido y sigamos empate, en vez que llegue final de mes y el banco me gane por goleada.

Yo no quiero a esos que llaman hipócritas a todos, a los que solo malmeten que si esto esta mal, que si mira que cara tienen los jugadores, que nos quieren distraer los políticos. A toda esa gente, yo les doy la enhorabuena, por fin un país encuentra un motivo para sonreir, para soñar, para divertirse todos juntos, incluso en otros países se han reunido los españoles para celebrar la victoria, y vosotros, deseosos de un mundo mejor, solo os dedicáis a increpar la felicidad que lleva un titulo. Criticáis que no dejen hacer manifestaciones por nuestros derechos y que este deporte mueva más a la gente y no entendéis la belleza de ver a casi 1 millón de personas reunidas para celebrar una alegría

A todas esas personas, que tal les sentaría que en su cumpleaños, mientras lo celebran, llegara un buen amigo y le dijera que para que celebra, si su vida sigue siendo una mierda de trabajo, una hipoteca hasta el cuello y un país en crisis que tiene unos ladrones por dirigentes. Seguramente le respondería que por lo menos olvidarse un día de todo y disfrutar.

Exactamente es lo que ha hecho toda España, olvidarse de sus problemas y centrarse en una cosa que nos une a todos y nos divierte. Porque no nos engañemos, dentro de 50 años, cuando nuestros nietos nos pregunten por este año, la mayoría no dirá que estábamos en la crisis, hundidos, rescatados, muchísimos les contaran que España hizo historia en el fútbol. Y gracias a eso, un mal recuerdo como es este 2012, perdurará en la memoria como algo bonito, como un grato momento que recuperaríamos para volverlo a vivir.

Y todos aquellos que dicen que los bomberos de Valencia son unos héroes y no los futbolistas, quiero compartir algo con ellos.

Para mi, hoy y siempre, los bomberos, los médicos, la policía, la gente que ayuda a otras personas sin pedir nada a cambio, todos ellos y muchos más que nunca aparecerán en las noticias, como tu vecina, que pese a no tener trabajo te dedica siempre una sonrisa, o el jubilado de abajo que regala chuches a tu hijo pese a que su pensión apenas le llega. A todos ellos, yo siempre les considero héroes, no porque odie el fútbol y piense que merecen más atención, sino porque ellos siempre, siempre están allí.

Aprender a tener más en cuenta lo que tenéis a diario, y disfrutar de las alegrías que os da la vida. Y si alguna vez tu vecino se alegra por la victoria de algún deportista, piensa que a lo mejor esa es la única alegría que ha tenido en esta semana, o en este mes. Así que respétale y deja que disfrute, porque como todas las cosas buenas de la vida...
la felicidad es efímera.

viernes, 15 de junio de 2012

La importancia de pensar antes de actuar

Parate y escucha a tu corazón.
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Parate y escucha a otra gente.
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Pero sobre todo, parate y reflexiona antes de herir a otras personas.

Porque esta es...
la importancia de pensar antes de actuar.





viernes, 1 de junio de 2012

Lo que nunca te dije

Un gran problema hoy en día es por culpa de la comunicación. Si dos personas no se comunican bien entre ellas va a resultar difícil llevar una buen relación entre ambos, pues faltara a ambos, o a uno de ellos al menos, la información suficiente para llevar a buen puerto esta conexión.

Muchas veces se cree que con la mirada ya se dice todo, que cuando conoces a una persona hay cosas que sobran decir porque ya se saben. Pero no es así, el punto de partida de toda buena relación consiste en hablar, comunicarse con la otra parte y esta, a su vez, contigo, para poder tener una relación sana y que no provoque líos.

Los líos se pueden provocar por malos entendidos, por pensar lo que no era, o algo tan fácil como creer que la otra persona es adivina y va a saber todo el rato lo que estamos pensando. Vale más pecar de ignorante que demostrar verdaderamente no se tiene ni idea.

Además muchos problemas nacen de esta nula capacidad de hablar con otra persona y comentar cosas que pueden resultar cotidianas para la vida diaria, pero que permiten conocer un poco la vida del otro y saber muchas cosas, que aunque sean pequeñas, ayudan a entender a esa persona.

No se puede mantener nada sin una buena conversación. Si nunca te has parado a hablar un buen rato con alguien, preguntarle por su vida, preocuparte porque es de esa persona, que quiere, que aspira a ser, no puedes decir que le conoces.

La vida pasa por dejarse querer, por facilitar a los demás el trabajo de conocernos, de saber que pensamos. Una vida llena de incógnitas sobre uno mismo no facilita la relación con tu pareja, con tu amigo, con tu familia. Deben saber cosas de uno mismo para entenderte.

Y hay esta la clave, entenderse. Como esperas que otra persona se ponga en tu lugar, si no sabe cual es tu lugar. Como va alguien a consolarte, a animarte, a felicitarte, si no tiene ni idea de porque tiene que hacerlo, ni cuando debe hacerlo. 

A lo mejor si los de tu alrededor te conocieran más, si supieran las cosas que son importantes para ti, no se reirían de ellas, no menospreciarían lo que haces, no criticarían mordazmente tus aficiones ni tu forma de vida. Todo eso no pasaría si nos molestáramos y tomáramos el tiempo suficiente para explicarle a la gente que te rodea, a la gente que te quiere, a los que están dispuestos a pasar el rato escuchándote, lo que nos pasa, lo que nos motiva, lo que nos empuja y nos trae hasta este momento preciso.

Siempre mantengo que mi yo de ahora es fruto de todo lo que he pasado en la vida. Pero si nadie sabe lo que me ha pasado en esta vida, y solo me juzga desde fuera, sin saber nada más de mi, como espero yo que acierte a la hora de hacer esa valoración sobre mi mismo, si no sabe nada de lo que me ha llevado a ser quien soy hoy en día.

Así que la próxima vez que alguien te juzgue equivocadamente, que tu pareja no te entienda, que tu familia no comparta tu estilo de vida, que tus amigos no sepan como eres en verdad. Parate, mira a todos los que están cerca de ti y piensa si a lo mejor lo único que les falta es conocerte.

La vida es comunicación, por eso aprendimos a hablar, para poder contarnos las cosas que nos pasan, expresar lo que sentimos, o simplemente contar algo banal. Por tanto esta vez seré yo el que te hable, pues hoy más que nunca hay mucho sobre mi vida, sobre mi ser, sobre mi pasado que no sabes. Es el momento de que sepas que es...
lo que nunca te dije.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Yo te entiendo

Hoy seré breve.

Las cosas pasan por un motivo, porque no tienen otra forma de ocurrir. Esto se debe a que al fin y al cabo hay experiencias que debemos vivir, y por mucho que nos planteemos que podríamos haberlo evitado si hubiéramos hecho tal o cual, hasta que no paso no nos dimos cuenta de lo que estaba sucediendo.

Tomando esto como base, debemos suponer que las cosas que vivimos nos hacen aprender los errores que cometimos y nos hacen más fuertes, para poder seguir viviendo esta vida que parece que en algunos momentos nos tiene atrapados entre la espada y la pared.

Por culpa de esto, hay días en los que levantarse es solo el primer esfuerzo del día. Buscamos una razón para animarnos, pero no siempre se consigue, a veces la oscuridad es tan grande que no existe una luz suficiente para ahuyentar las sombras que nos atrapan.

Dicen que dios (para los que crean en él) no nos manda más de lo que podemos soportar. Pero esto no es cierto, a veces tenemos cosas que podemos manejar, pero otras se juntan pequeñas y determinadas cosas que hacen difícil superar lo que se nos viene encima.

Pero el error en el que caemos siempre es mirar solo hacía el día de hoy, hacía el agujero en el que estamos. Debemos mirar hacía arriba, hacía el cielo, pues allí donde podremos encontrar el sol, donde entrará la luz como más fuerza.

Pero hay algo que siempre ayuda, saber que existe otra persona que entiende tu dolor, y que por tanto te puede ayudar a superarlo, y te demuestra que al final todas las heridas se curan.

Así que esta vez quería ser breve, para decirte...
yo te entiendo.

jueves, 3 de mayo de 2012

Nunca te arrepientas

El tiempo pasa, inexorable indudablemente. Algunas veces creemos hacer lo mejor y esperamos que el tiempo nos acabe dando la razón. Otras veces simplemente tomamos la decisión menos dolorosa o traumática.

Lo cierto es que sea como sea, para conseguir las cosas importantes de esta vida toca arriesgarse, no en vano se dice que para hacerse una tortilla hay que romper los huevos.

No se puede caminar despacio por este mundo, y esperar no tener que tomar decisiones duras y complicadas. Solo esperamos que no se de el caso, y aún cuando este se presente, tener que elegir entre dos caminos tan diferentes que estará claro cual hay que tomar.

Pero la vida nunca nos da un respiro tan claro y evidente. Las cosas que tenemos que hacer muchas veces bordean tanto la linea que ya no esta uno seguro de que lado de esta estará en ahora mismo. Ciertamente las complicaciones nos las buscamos muchas veces nosotros mismos. En cambio hay otras en las que es una jugarreta del destino la que nos impone tomar decisiones difíciles.

Arriesgarse es la parte interesante de la vida, como cuando montas en bici y pruebas a quitar una mano, sabes que te puedes caer, pero el riesgo, el saber que puedes ir más allá es lo que hace divertido conseguirlo. Incluso imitar a otros que lo han hecho puede llegar a disuadir a la parte sesuda que nos insta a mantener por seguridad las dos manos en el manillar.

Y la pregunta es, ¿que es la vida sin riesgo? Acaso no sería aburrido, saber que cada mala decisión que tomes no tendrá ningún repercusión, que todo volverá a su sitio aunque tardemos más, pero solo avanzará cuando hacemos lo correcto. Y lo más importante ¿de verdad queremos vivir con esa red de seguridad?

Yo personalmente no, porque es como quitarle al helado ese momento en que la boca se te congela, como entrar a bañarte a la piscina o el mar y omitir el momento inicial de frío, que hace que luego sea más placentero mantenerse en el agua que ya esta "calentita".

Verdaderamente, sin sufrimiento no hay recompensa. Si todo nos gustase, como sabríamos que eso es algo bueno que tenemos que disfrutar, para el caso siempre es lo mismo. Pues con las decisiones pasa lo mismo. Si no hay una mala solución, o al menos una menos buena, que gracia tiene elegir cualquiera, si el resultado será exactamente el mismo.

Pase lo que pase mañana, nunca te arrepientas de lo que has hecho hoy, pues aunque hayas errado, esto te enseñará una valiosa lección. Así que en vez de quejarte, aprende y no te distraigas enfadándote por lo que ya no tiene solución.

Recordar siempre esto: "donde estas ahora, todo lo que tienes, se debe tanto a las buenas, como a las malas decisiones, si te hubieras equivocado donde acertaste, o a la inversa, ahora no tendrías lo que posees, ni estarías así".

Si creéis que todo os va mal, cambiadlo, puede que un mañana mejor solo este esperando a un yo futuro vuestro más fuerte y sabio que el actual. Yo os dejo con esta reflexión y os digo...
nunca te arrepientas.

lunes, 16 de abril de 2012

Esto cuesta

Llevo mucho tiempo queriendo escribir sobre lo difícil que me resulta a veces sentarme delante del ordenador y empezar a escribir algo. Lo que me cuesta es empezar un tema, pero una vez en el parece que todo va surgiendo. Pero lo complicado de todo esto es tratar de escribir sobre cosas que puedan aportar algo al lector, que le hagan pensar, darse cuenta quizá de situaciones que daba por sentadas, o solo ayudarle a reflexionar sobre diversas cosas.

Este blog me ayuda a marcarme un objetivo, tratar de sacar todo lo que yo he ido aprendiendo con los años y transmitirlo a otras personas. Creo que aunque alguien no alcance la fama, no sea reconocido por la calle, ni figure en los libros de historia, siempre puede dejar su huella en este mundo.

Ser inmortal no es una utopía, no si consigues hacer algo para que te recuerden. Yo pienso que tratar de hacer pensar al lector es mi forma de dejar una pequeña marca en este planeta.

Esto resulta un poco pretencioso, pero realmente nada llena más que una sola persona te comente que lo que publicaste en tu blog le hizo pensar y darse cuenta de cosas que ni había pensado que eran así.

La fama hoy en día es efímera, como el agua que puedes contener con tus manos. Este mundo en el que la información va y viene al ritmo de los bytes y donde nada dura en la mente colectiva más de una semana, lo único que deseo es que pueda servir, aunque solo sea a una única persona.

El proyecto inicial siempre fue este, transmitir mi forma de pensar y a la vez hacer pensar a las personas que lo leían. No se trata de compartir mi visión, ni de que mi planteamiento tenga o no razón, solo que hiciera detenerse al lector y pararse a mirar a su alrededor.

No hay que tomarlo como un libro de autoayuda, ni nada por el estilo. Yo prefiero considerarlo ese pequeño momento de descubrimiento interior, cuando miras dentro de ti y descubres cosas que no sabias que existían, o capacidades que creías ocultas o insistentes.

Muchas veces miro en la calle a mi alrededor y veo gente estresada, enfadada, que no es capaz de pararse a disfrutar, a ver la realidad, que se ciegan en su propio mundo y así cierran la puerta a todo lo demás. Cuando les observo siento lastima, no por su auto aislamiento, sino por no poder ayudarles a darse cuenta de que mientras su mente se concentra solo es cosas horribles, sus ojos no son capaces de admirar la belleza que pasa a su alrededor.

Este parón en las publicaciones que acostumbro a hacer es para recordar algo que siempre digo: "parate, y disfruta".

A lo que hoy quiero que deis vueltas es a estas tres palabras que os acabo de mencionar. Que os deis cuenta de lo grandioso que es cada momento que pasa, estéis donde estéis, pararos, mirar alrededor y daros cuenta de la cantidad de cosas que se aglomeran, olores, vistas, sonidos, que todo ese complejo de cosas crean momentos únicos e irrepetibles, que la vida se basa en lo efímero que es el tiempo y en la belleza que eso supone.

Pero eso os lo dejo para otro día, cuando las musas me inspiren, cuando las palabras broten como mana de una fuente mágica. Porque, para ser sincero...
esto cuesta.

lunes, 2 de abril de 2012

Disfruta del día

Hay días en los que cuesta levantarse. Son esos momentos en los que piensas que estas mejor tumbado en la cama, que no haciendo nada por ahí. Crees que levantarse no sirve para mucho, pues no hay nada que desees hacer.

En días así lo mejor es levantarse, desayunar tranquilamente, disfrutar de esta primera comida, paladearla, no tener prisa. Dejar que la cosa avance lentamente para que tu cuerpo sea el que te pida movimiento.

Verdaderamente, los días así solo te apetece tirarte debajo de un árbol, sobre la verde hierba, dejar que el sol entre timidamente entre las ramas, cerrar los ojos y escuchar solo los sonidos de la naturaleza, acurrucándote. Disfrutar de ese aire que lleva lo justo para refrescarte, aliviando el calor, y dejándote en un estado que te duermes sin apenas desearlo.

Pero desgraciadamente la vida no es tan amable, pues muchas veces ocurren estos días en momentos en los que eso es puro idilio. Ya sea porque no hay tiempo para eso, porque el día es lluvioso y resulta imposible, o por el contrario hace tanto calor, que a no ser que hubiera un ventilador gigante a tu lado, ni un huracán te quitaría esa temperatura tan opresora.

Para mi, lo mejor es disfrutar en cada momento de lo que se tiene a mano. Si llueve, disfrutar del olor de la tierra y la hierba mojada, si hace calor, sal a tomarte algo fresquito en la terraza, a la sombra y disfruta de la tranquilidad que da el verano. Si no tienes tiempo, atesora estos momentos frenéticos y que tu cuerpo no pare de bombear sangre, hasta que a la noche, encuentres tu merecido descanso en los brazos de tu cama, que apenas sin querer, te mecen y te duermen hasta la mañana siguiente.

Los días siempre pasan sin poderlo remediar, lo que importa es que al llegar la noche sientas que hoy ha sido un gran día, ya sea porque has hecho muchas cosas, porque te has divertido, o porque has hecho lo que tenías pensado hacer, disfrutar del día.

Hoy lo importante no es aprender nada, ni ser más sabios. Hoy lo importante es que disfrutes, y sepas que siempre puedes pararte y respirar. Lo que nunca te dije es...
disfruta del día.